Sobre la naturaleza de las entidades

 

“En este libro se habla de los sefirots y los senderos, de espíritus y conjuros, de dioses, esferas, planos y muchas otras cosas que pueden o no existir. Pero es irrelevante si existen o no. De hacer ciertas cosas sobrevienen ciertos resultados; se advierte a los estudiantes que se guarden de atribuir realidad objetiva o validez filosófica a cualquiera de ellos.”
– Aleister Crowley

“Recuerda, si to elijes visualizar la entidad, esto no quiere decir que tú no estés apuntando a una inteligencia real, lo que experimentas es la verdad.”
– Alan Chapman

Uno de los puntos más conflictivos en cuanto a interpretaciones se refiere, en el trabajo mágico es sin duda el trabajo con entidades.

Una vez que se tiene éxito invocando/evocando[1] entidades, hay dos enfoques o interpretaciones:

– Que la entidad llamada exista independientemente de nuestra mente. Las connotaciones de este punto de vista son evidentes: hay todo un mundo de fenómenos que desconocemos y raramente nos paramos a pensar sobre ello. Y muy probablemente todo este mundo tenga influencia en nuestra realidad, con lo que muchos de nuestros cimientos ideológicos y filosóficos se quedarían obsoletos.

– Que la entidad llamada sea producto de nuestra mente. Este punto de visto puede parecer en principio decepcionante, pero teniendo en cuenta que muchas de estas entiedades son tratadas como dioses, seres de luz, superiores desconocidos, etc… significa que nuestra mente podría crear algo que nos supera y transciende totalmente. ¿No es esto igual o más sorprendente que el punto de vista anterior?

Un trabajo en particular especialmente polémico en sin duda el trabajo con los demonios del Ars Goetia, o Clave Menor de Salomón, el cual se compone de 72 Demonios. Si bien en principio nos puede parecer que esto corresponde a magia “negra”[2], paradójicamente, los magos blancos tradicionales colocaban este trabajo como el culmen de la Gran Obra. Así tras obtener el Conocimiento y Conversación con el Santo Ángel Guardián, el mago entraba en contacto con estos demonios para someterlos, y así “graduarse” definitivamente en magia “blanca”. Como el propio Crowley dijo, los demonios del Goetia serían partes de nuestro cerebro o mente, que están sin usar o explorar. Así una idea útil sería traer a la consciencia ciertos arquetipos representados simbólicamente por una entidad independiente, como bien explica Grant Morrison en “Cómo hablar con los dioses”. Es por esto que en la moderna Magia del Caos, se puede invocar cualquier cosa, incluso personajes de la serie Pokemon o superhéroes si ello sirve para explorar y explotar una “gran idea” o arquetipo.

Así, pues la gran pregunta: ¿Existen estas entidades fuera de nuestra mente, con autonomía? Yo personalmente, me quedo con la respuesta de Alan Moore:

“Intento no eliminar ninguna de las posibilidades. Lo que parece más satisfactorio es la idea de que podrían ser ambas cosas, podría estar dentro y fuera de tí. Eso no tiene ningún sentido desde una perspectiva lógica, pero es lo que más me satisface emocionalmente. Parece más cierto.”
– Alan Moore

[1] La evocación sería traer a la entidad fuera del propio cuerpo, la invocación, dentro.

[2] Técnicamente hablando, y según Crowley, magia negra sería todo trabajo que no está enfocado al Conocimiento y Conversación con el Santo Ángel Gurdián, y blanca sería todo trabajo destinado a este propósito.
Referencias:
Cómo hablar con los dioses, por Grant Morrison

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