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Respiración espinal, un sencillo y eficaz ejercicio de Pranayama

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Este es un ejercicio muy simple que tiene como objetivo equilibrar y potenciar la energía interna. ¿Y para qué querríamos hacer esto? Los beneficios son obtener relajación, mejorar la salud y alcanzar gradualmente el estado que se conoce como “iluminación”. La idea más que fijarse en los detalles del proceso, es obtener resultados deseados.

Lo primero que hay que hacer es sentarse con la espalda recta. Puede ser la postura que normalmente usamos para meditar o simplemente sentado al borde de la cama o en una silla pero sin apoyar la espalda.

Con los ojos cerrados, después en cada inspiración, centramos nuestra atención desde el perineo subiendo hasta la frente, como si tuviesemos un tubo imaginario en este recorrido. Este tubo imaginario, con el tiempo podremos sentirlo ya como algo real, con lo cual nos costará muchísimo menos forzar la atención en él, todo se vovlerá más natural. Sin contener la respiración, al expirar, imaginamos el recorrido inverso, desde la frente hasta el períneo. Este ciclo es el ejercicio básico, y con él ya se obtienen resultados. Como se aprecia, no nos detenemos en los detalles sobre los chakras ni los efectos concretos en cada uno de ellos al hacer circular la energía, la idea es simplemente lograr un estado de equilibrio energético y purificación independientemente de los procesos internos desencadenados. Puede ocurrir que perdamos la atención, que tengamos sensaciones agradables o desagradables, o incluso visiones. No importa, en cuanto nos demos cuenta que nos hemos distraído, volvemos al ejercicio.

El tiempo dedicado al ejercicio depende de cada cual, lo ideal sería practicar unos 15 minutos y luego los 15 minutos siguientes en la misma postura, sin levantarse, proceder con algún tipo de meditación. Eso sí, dos veces al día. Lo ideal sería una vez por la mañana, y otra por la tarde. La segunda vez en conveniente no realizarla poco antes de irse a la cama, pues tanto el cuerpo como la mente quedan sensiblemente activos.

A modo de anexo, he aquí unas mejoras que añadir a la práctica. Es importante añadirlas gradualmente, una vez controlada la técnica, pues si las añadimos indiscriminadamente, no podremos mantener la atención en el ejercicio base.

– Respiración yóguica completa: Se trata de que al inhalar la respiración comienze en el abdomen, empujando el diafragma el vientre hacia afuera. Una vez lleno de aire el abdomen, ampliamos el pecho y seguímos llenándolo de aire. Una vez que tenemos llegado a un límite cómodo con eso, entonces, por fin, hacemos una ligera elevación de los huesos del cuello para llenar el espacio pequeño en la parte superior de los pulmones con aire. Y todo eso, al pasar de abdomen, a través del pecho hasta el cuello huesos, es la etapa de la inhalación de una respiración yóguica completa.

La espiración sería el proceso inverso, primero bajamos los huesos del cuello. A continuación expulsamos el aire del pecho. Y, por último, dejamos que el diafragma suba, permitiendo que los pulmones se muevan de nuevo a su capacidad mínima. Y entonces se comienza de nuevo con la siguiente inhalación.

– Restringir la exhalación: Sólo en la exhalación, restringimos un poco la salida de aire, cerrando un poco la garganta, con lo que emitiremos una especie de silbido. La inspiración se sigue realizando normalmente.

– Elevación moderada de los ojos: Cuando nuestra atención en la inhalación esté llegando a ceño, elevamos levemente la mirada hacía arriba.

– Corrientes de calor y frío: Se trata de percibir e incorporar las sensaciones de frío y calor que surgen con cada respiración. Obviamente al inspirar sentimos las corrientes frías, ya que tomamos el aire del exterior y al espirar la sentimos caliente, pues nuestro organismo ya ha calentado el aire.

Bibliografía:

Respiración Espinal Pranayama, Viaje al Espacio Interior. Por Yogani

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